Editorial El Nuevo Diario
El apresamiento de José Figueroa Agosto y de Sobeida Félix Morel, por agentes de la DEA y el FBI en Puerto Rico, es una buena noticia, especialmente para las autoridades dominicanas después de que las lisas se les fueron de las manos.
Es un hecho que permite a las autoridades cerrar un expediente complicado desde el punto de vista de la acción policial. Sin embargo, abre otras complicaciones en el ámbito judicial. Teniendo Figueroa Agosto, alias “Junior Cápsula”, condenas definitivas que cumplir en Puerto Rico, será poco probable que se considere traerlo a la República Dominicana para ser procesado por los cargos de narcotráfico, lavado de dinero, crimen organizado del sicariato, así como otros cargos que podrían desprenderse de sus actividades delictivas en nuestro país.
En el caso de Sobeida Félix Morel la situación será diferente, pues ella no tiene cargos en Puerto Rico, y por tanto bien puede ser traída o entregada a las autoridades dominicanas para ser juzgada aquí. Ahora bien, siendo Figueroa Agosto identificado como el cabecilla del grupo criminal, el juicio que está abierto será difícil sin su presencia y sin sus declaraciones. En su caso es casi seguro que habrá que sobreseerlo, que es decir sacarlo del expediente para poder conocerlo. Ya ni siquiera la declaratoria de rebeldía hecha por el tribunal que conoce el expediente tendrá validez efectiva para los fines jurídicos, pues él quedará detenido en Puerto Rico cumpliendo las condenas que aún tiene pendientes.
Es casi seguro que no conoceremos muchos aspectos de esta red criminal que ha estado operando en la República Dominicana, aun las autoridades norteamericanas podrán negociar para conocer los que fueron sus soportes aquí.
Santo Domingo, R.D., lunes, 19 de julio de 2010.


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