lunes, 25 de octubre de 2010

La desgracia de Haití también es la nuestra




Hugo Guiliani Cury

Hace unos días leí un artículo de Bill Clinton y Jean-Max Bellerive que fue publicado en el Herald Tribune. El primero fue Presidente de los Estados Unidos y el segundo es el actual Primer Ministro de Haití. Ambos son miembros de la Comisión Interina para la Reconstrucción de Haití. En ese artículo los autores hacen un llamado a los países donantes de Haití para que sean más agiles en el desembolso de los recursos prometidos.

Estos dicen que solo un 10% de los 5.3 billones prometidos han sido desembolsados, lo cual equivale a unos 530 millones de dólares. Lo primero a indicar es que ese valor, es una cantidad apreciable en nueve meses y con ello se pudo haber hecho mucho en una nación como Haití. Lo que ocurre es que esos recursos han sido gastados mayormente en la llamada asistencia humanitaria, la cual en nada ayuda a resolver los problemas más urgentes del pueblo haitiano. Lo segundo es que existe una contradicción entre lo dicho por Clinton y Bellerive ya que la Agencia Internacional para el Desarrollo (USAID) indica que la ayuda dada por ellos en el 2010 es de US$1,1billon, es decir más del doble de lo indicado por Bill Clinton y eso puede verse en la página web de esa agencia que es www.usaid.gov. Quizás es por eso que el Senador Coburn se ha estado preguntando que hacia dónde han ido los recursos otorgados a Haití. ¿A quién entonces creerle? Me inclinaría por Clinton quien en detrimento de su salud está haciendo esto porque desea que el pueblo haitiano logre salir de la pobreza en que vive y obviamente no creo mucho en el USAID a la que cuando estábamos en Washington llamábamos la “Agencia de Contratos”.

Como dominicano no quisiera que los esfuerzos que se hacen en Haití fracasen pues al final de la historia nosotros seremos los más perjudicados. Por ello he dedicado mucho tiempo al estudio de este caso y como resolverlo.

En mi página Web www.hugoguilianicury.com aparece un largo trabajo sobre como reconstruir a esa nación. A pesar de que no me gusta repetir lo que en muchas ocasiones he indicado pero parece que en este caso será necesario.

Para tener éxito en Haití, la Comunidad Internacional con Estados Unidos a la cabeza deben primero reconocer que en ese país no existen las instituciones que hacen viable a la democracia y que en consecuencia se deberán buscar fórmulas diferentes para llevar a cabo el proceso de reconstrucción.

Finalmente nadie puede ser excusado de lo que hoy está sucediendo en Haití con la epidemia de cólera y diarrea pues todos sabíamos que eso eventualmente ocurriría si no se tomaban las medidas conducentes a eso. La cólera y otras enfermedades se extenderán a nuestro país y seremos no solamente afectados con las muertes de muchos dominicanos sino también con la pérdida del turismo. Es hora ya que los dominicanos le otorguemos prioridad al caso haitiano en todas sus vertientes.

Santo Domingo, R.D., lunes, 25 de octubre de 2010


No hay comentarios:

Translate