Orlando dice //
Orlando Gil
El juego
Los anti-reeleccionistas gozan más que los reeleccionistas, pues al más leve asomo de movimientos de apoyo a la repostulación del actual presidente arman un alboroto o levantan voces de preocupación y de condena. Ahora son los pronunciamientos de senadores y diputados, y de seguro que más adelante se hará otro tanto con las juramentaciones de nuevos miembros del PLD que encabezará Leonel Fernández en todo el territorio nacional. Es decir, que se avecina un tiempo de provocación y de ligereza en que se entretendrán los de un bando y otro, sin que las posibilidades se acerquen o se alejen. Si las voluntades de las partes fueran suficientes, otra sería la historia del mundo. Desde lejos parece juego, y lo es, pero como los interesados andan de uniforme, no puede negarse que hay campeonato. Incluso, los adivinos están regocijados: pegaron una, y aseguran que dos. Habían denunciado al presidente Fernández y su interés en tener mayoría en el Congreso Nacional. Ahora comprueban que no sólo saca las uñas, sino la mano entera…
Llevarlo
Como el que se supone principal interesado en la reelección, el presidente Leonel Fernández, no va de frente, los promotores de esa causa tienen que ir de lado. La reelección cuando Joaquín Balaguer era una hidra de siete cabezas, la de ahora tiene catorce. Cortarlas se hará más difícil, llevará más tiempo, pues además de enfrentar las realidades propias del poder, habrá que hacer otro tanto con los fantasmas y los actos simulados.
Por ejemplo, ahora no se habla de la soledad del poder, pero sí que al Presidente lo están dejando solo. La soledad es una circunstancia, pero dejarlo solo implica acción, intención, maldad. Tal vez no sea refuerzo, quizá estaba ahí, pero Abel Martínez trae algo nuevo en la bola. Como desde la presidencia de la Cámara de Diputados la recta se le mueve, hace lanzamientos engañosos.
Eso de aglutinarse alrededor del jefe del Estado para que no se sienta solo, provocó los escarceos entre legisladores y la reunión del pasado martes en la fundación del senador Félix Bautista, a quien se tiene como un Diandino Peña de la política, pues por donde pasa deja hoyos largos y profundos que algún destino llevarán...
Las caídas
Estos aprestos tienen sus caídas, aunque no se noten. Por ejemplo, convocar a nombre de un tercero y que éste no aparezca, como sucedió el pasado martes.El rumor primero y la confirmación después era de que sería en Funglode y con la presencia del presidente Fernández. Tuvieron que bajarle algo: fue en FUNDI y con Félix Bautista, causando, aunque no se diga, frustración en legisladores que quieren ver las llagas del Cristo antes de decidirse. Esa era la ocasión, y no se produjo. Incluso, todavía no está claro qué fue lo que sucedió: si el encuentro no estaba en agenda o hubo un cambio de planes. Que pudo deberse a voluntad o por circunstancia.
Aunque hay situaciones que si no son caídas, quitan impulso.
No suena bien, ni alienta, que se diga que el problema no es si va o no va, sino que la decisión tomada, el imperativo, es llevarlo. La expresión de que no se pertenece, o la que se refiere al destino, como consignas pueden ser muy creativas, pero con vallas y afiches no se llega al reino de los cielos. No basta con preparar el ring, hace falta que el boxeador suba, y por lo menos haga sombra…
Las golondrinas
La intención existe, pero el impulso todavía no es suficiente.
Setenta y ocho senadores y diputados parecen una cantidad temible, pero la verdad que a la luz de los actuales hechos, esas golondrinas no hacen verano.
Incluso, podrían mantenerse como perdonavidas, acechando y amenazando, y no alterar la situación. La gente olvida pronto y fácil, y no recuerda que durante más de un período legisladores de diferentes partidos estuvieron alentando la posibilidad de reformar la Constitución para extenderse el período. La excusa era unificar las elecciones. Sin embargo, ese propósito nunca pudo llevarse a cabo, y no fue por falta de diligencias. El actual mandato es más largo, pero se originó en las urnas. No hay por qué desesperarse, pues…
Santo Domingo, R.D., viernes, 29 de octubre de 2010

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