jueves, 13 de enero de 2011

Tacañearía global hunde a Haití

Haití se debate en la agonía 
de su aniquilación como Nación

Fabio R. Herrera-Miniño

Ayer se cumplió el primer aniversario del terremoto, que destruyó casi en su totalidad a Puerto Príncipe y una cuota mortal de más de 200 mil muertos, que recae en las espaldas y conciencias de las naciones, que conmovidas por el siniestro, prometieron abrir sus tesoros para acudir en socorro de la depauperada nación. La generosidad, aparte de la dominicana, ha brillado por su ausencia.

El resultado de esa hipocresía internacional, aupada militantemente por Estados Unidos con sus condicionantes absurdos, como las horrorosas elecciones fraudulentas y volcar la supuesta ayuda, es que el éxodo ilegal hacia la parte oriental de la isla se ha incrementado de mala manera.

Presidente Rene 
García-Preval. 


Los dominicanos, percibimos y vemos, de cómo nuestras calles y campos cuentan con una presencia masiva de haitianos, abundando mujeres y niños, contando con el respaldo de los grupos que reclaman una legalización pura y simple de tal presencia, a cuenta de una acción humanitaria aupada por Estados Unidos y otras naciones que se dicen amigas de Haití.

 A consecuencias de esa invasión pacífica, con su arrastre de enfermedades como el cólera, con sus costumbres y creencias alejadas de la de los dominicanos y su abierta inclinación por la delincuencia, que se manifiesta en los alrededores de las obras en construcción, ha obligado a varias comunidades a envalentonarse para preservar su identidad, propiedades y seguridad, mediante la exigencia de un desalojo de haitianos de sus barriadas y campos, so pena de recurrir a acciones, que no se justifican si aquí hubiesen autoridades responsables.

La hipocresía de las naciones de la Tierra, que prometieron acudir con una ayuda masiva a Haití y no la han materializado, se debe principalmente a la enorme desconfianza que le tienen a los haitianos políticos y burócratas, que iban a ser los responsables de administrar esa ayuda con sus proyectos, ya que a un año del terremoto han dado pruebas de que no saben resolver los problemas por carecer de un liderazgo que no existe en sus clases pensantes.

De ahí que Haití se debate en la agonía de su aniquilación como Nación. Sus empobrecidas masas humanas vuelven sus ojos hacia oriente, en donde existe una Nación, que si bien con grandes dificultades y notables núcleos de pobreza, al menos su dinamismo desarrollista la ha llevado a experimentar asombrosos índices de crecimiento y de una gran estabilidad económica, con lo que las oportunidades son más abundantes para una masa humana que hasta colocada en una esquina de la capital o Santiago obtiene recursos para sobrevivir.

El terremoto, el cólera, las inundaciones y la corrupción han impactado en el aumento de los índices de miseria de Haití. De repente tantas manos amigas y deseosas de ayudar se encuentran que no hay manos idóneas y creíbles que pudieran ser el motor de una reconstrucción masiva.

Haití es una parte de la isla, que si bien ya tiene recursos naturales limitados por su estado de depredación de sus suelos, todavía posee recursos apreciables para establecer un desarrollo minero y agrícola generoso, aparte de aprovechar sus bellezas naturales así como el legado cultural, que si bien es rechazado por los dominicanos, tienen valores autóctonos, interesantes y llamativos, que nunca han sido comprendidos por la sociedad oriental de la isla.

Santo Domingo, R.D., jueves, 13 de enero de 2011.

http://www.hoy.com.do/opiniones/2011/1/12/357589/Tacaneria-global-hunde-a-Haiti

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