sábado, 19 de noviembre de 2011

“Ama y haz lo que quieras”


Eduardo Álvarez
  
Si está dentro de ti
la raíz del amor,
ninguna otra cosa sino el bien
podrá salir de tal raíz. -San Agustín

Llama la atención una campaña publicitaria bajo una propuesta tan excluyente y absurda como esta: “Quiéreme como soy”.  ¿Cómo es él, que no sea a imagen y semejanza de Dios y todos nosotros? Inopinada idea en la que niños afectados por el síndrome de down cantan, al lado de notables figuras, mendigando amor.

Como si no fueran ángeles que, ellos mismos, son y  prodigan amor. Hay en cada niño el germen de la ternura. Es en  ellos en quienes podemos encontrar este puro y vital sentimiento que se nos escapa, día a día.

¿Tiene un ángel la necesidad de rogar cariño, cuando lleva en sus alas la alegría que perdemos al crecer? No necesita amar. Es, en esencia, amor. No tiene que pedir lo que puede dar. Muchos menos agradecer que le recuerden su disminución.

La poesía se pierde cuando falta la razón. Es lo que puede pasar con esta campaña, cuyas intenciones no ponemos en duda. Pero, “de buenas intenciones está empedrado el camino del infierno…”

Así como sorprende la propuesta de venta o tema central de esta campaña, también se hace notable el insistente afán de una docena de figuras de la televisión en asumir un protagonismo forzado, al presentarse como guardianes o mentores de causas humanas y sociales que, en su desempeño laboral, por no decir personal,  les son ajenas.

Poco se sabe de su altruismo, sin reparos ni alharacas. Hay sus excepciones, por supuesto. Pero, esta vez, no se trata de los promotores, sino del fondo y contenido de este llamado.

Santo Domingo, R.D., sábado, 19 de noviembre de 2011.

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