lunes, 21 de noviembre de 2011

Sicariato social: el clímax del despotismo del Gobierno del PLD

Luis Camacho 

Para iniciar este artículo es preciso compartir con ustedes la definición de “sicario”, de manera tal que podamos tener una idea de lo que trataremos en el mismo. 

Un sicario (persona que materializa un acto de sicariato), es un asesino a sueldo, o sea, una persona que mata por encargo a cambio de un precio, que es aceptado por las partes involucradas mediante un proceso de negociación (aunque la palabra negociación suene fuerte en esta definición, porque está vinculada al mundo de los negocios y las relaciones entre personas, esto es lo que se aplica entre el sicario y el comprador de sus servicios). 

En la antigua Roma, sicario significaba hombre-daga, pues “sica” es una daga pequeña y fácil de esconder para apuñalar a los enemigos políticos (Wikipedia). Como pequeño detalle de este acto criminal podemos decir que el mismo se ejecutaba regularmente apuñalando la victima por la espalda. 

En la realidad actual de nuestro país tenemos que concluir que esta forma de comercio o “nuevo modelo industrial”, no se materializa únicamente en el ajusticiamiento de personas por encargo; el sicariato es algo mucho más complejo que unos sujetos aislados que usan la violencia para cometer homicidios por encargo, pues su realidad está asentada sobre la base de un conjunto de redes sociales que permean la sociedad y sus instituciones, y de una construcción valórica en términos económicos (toda vida tiene un precio) y culturales (el vértigo, el ascenso social). 

Por lo tanto, la real importancia del sicariato no estriba sólo en los homicidios que se comenten contra el ser humano de manera directa; el punto más oscuro, tenebroso e irracional del sicariato lo es, definitivamente, la forma tan vil y espeluznante como los funcionarios del gobierno actual (sicarios sociales), ejercen actos de criminalidad contra el pueblo dominicano (apuñalar por la espalda con la “sica”), no sólo por rehuir a las responsabilidades para las cuales fueron elegidos o nombrados (y que han jurado cumplir ante Dios y los hombres), sino provocando la muerte, directa o indirecta, de miles de nuestros compatriotas (no hablamos sólo de la muerte física, sino de otras conceptualizaciones de la muerte que abarcan la moral, expectativas de vida, esperanza, salud, educación, seguridad, etc.), arrancando todas las posibilidades de subsistencia de la inmensa mayoría del pueblo, a costa de la vida de sus conciudadanos como ya hemos planteado. 

Atendiendo a lo que hemos esbozado anteriormente, tenemos que compartir con ustedes la segunda gran definición dentro de este artículo, que debe ser por supuesto “sicariato social”: 

“Este es el acto con el que se elimina la vida de seres humanos – vida física, social, emocional, económica, etc. – perpetrado por sicarios morales, institucionales y de la cosa pública, mediante la generación de un estado de desasosiego y decadencia económica, política, económica y de valores dentro de una sociedad, con la finalidad de apropiarse no sólo de los recursos económicos, sociales e individuales de una nación, sino, desvirtuar la realidad de un país para fines personales o de grupo, con el único objetivo de perpetuarse dentro del Estado. Para estos fines la observancia a las leyes y las normas dentro del país quedan fuera en todo momento, únicamente el imperio de la ambición y avaricia están vigentes. 

Este sistema irracional de cosas, en los que no sólo se valida la violencia explícita de la acción del sicariato, incluye la falta de cumplimiento de los deberes de parte de los que están ejerciendo el Gobierno Dominicano, el cual es causa del sufrimiento y muerte de cientos, si no miles, de dominicanos en todos los sentidos imaginables (personal, social, cultural, etc.). 

La amplificación de esta neología criminal se hace más imponente en nuestra sociedad, porque ha devastado el poder de acción y protección ciudadana dentro de las instituciones tutelares del sistema penal clásico (policía, cárcel y justicia), en las instituciones de la sociedad civil (medios de comunicación, institutos académicos) y en la vida cotidiana (cultura de resolución de conflictos al margen del Estado). 

El punto más discutido, por lo inhumano, de esta nueva modalidad (insistimos que no sólo se queda dentro del marco de la acción de eliminar a alguien por paga) es que el sicariato “desinstitucionaliza” y genera una cultura del éxito rápido, amparada en el advenimiento de una nueva élite, poderosa, sustentada en el poder del temor (un mecanismo de ascenso social, aunque sea temporal), de la extorsión, de la aplicación de la fuerza amparada en el ejercicio del poder gubernamental y, finalmente, en el incumplimiento de las leyes del país, tanto adjetivas como sustantivas. 

A nuestro juicio, y más después de haber compartido con todos ustedes este teorema sugerido por quien suscribe, y conocedores ahora de nuestra definición de “sicariato social”, vamos a presentar una lista de los diferentes tipos de sicariato con los que día a día la nación dominicana es mancillada, ultrajada y puesta dentro de los más bajos niveles de realidad de vida. Además de que, por la implementación de los mismos, miles de nuestros hermanos pierden la vida anualmente, directa o indirectamente, conceptual o físicamente:
Santo Domingo, R.D., lunes, 21 de noviembre de 2011.

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