Eduardo Álvarez
No fue necesario, esta vez, que los ejecutivos del Estado acudieran a la
Sun Land para aplastar a Danilo Medina. Él mismo se ha entregado, ya sin
resuellos, en mano de sus impenitentes verdugos. Le pasó como a Chacumbele, que
él mismo se mató.
El
oficialismo lo ha echado a un lado –insatisfecho por su pobre desempeño- para
suplantarlo por Margarita de Fernández. Un asunto vital para el PLD y el
gobierno, a grado tal que colocar la
foto de los candidatos a la vicepresidencia se ha convertido para la Junta Central
Electoral [JCE] en asunto de Estado.
Los seguidores del presidente Fernández no
se sienten seguros con Danilo. Más de uno ha manifestado que la candidata vicepresidencial es su garantía de
impunidad. Se montó en un tigre y
no sabe cómo apearse.
Convencidos de que no ha pegado ni tiene
tiempo para lograrlo, articulan, asimismo,
la idea de un cambio en la boleta: Margarita en vez de Danilo,
bellaquería peregrina en personas naturales, no en seres completamente
envilecidos por la acumulación de un poder desmedido.
Asustados por las verdaderas
encuestas, se apresuran a promover la
figura de la esposa del presidente, Al mismo tiempo, magnifican la flojedad del
compañero de boleta, colocándolo en su plano inferior. La poca gracia de uno
está siendo sustituida por una imagen articulada a fuerza del dinero del
Estado.
Aplastado, nueva vez, por el Estado, pero de la manera más alevosa. Los gastos de
campaña empleados en este plan son inimaginables. El titular de la candidatura
oficial no tiene más remedio que fingir no darse cuenta de la conjura. Pero
los seguidores de la pareja Fernández están convencidos de que no hay
forma de disimular el dolor sin acumular rencores. Para ellos resultaría más
peligroso caer en brazos del odio personal que debe haber acumulado Medina en
crudas confrontaciones, aireadas antes y encubiertas ahora.
Apuestan también al encanto de una figura
femenina para enfrentar el carisma de
Hipólito Mejía. Si sus números no les fallan,
van para la calle. De ahí la necesidad de modificar la
propuesta: Margarita presidenta, Danilo
vice, retomando el plan original. No faltan quienes entienden que el candidato
está a tiempo para aceptar que con él no pueden seguir montado en tigre.
Están creando las condiciones para conseguir
una aclamación popular, en la que Medina se vea obligado a ceder. De hecho, ha
ido perdiendo espacio en los medios y las inversiones publicitarias destinadas
a retener el poder, que de eso se trata.
Santo Domingo, R.D., domingo, 05 de febrero
de 2012.

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