sábado, 21 de abril de 2012

Cortinas de humo


Pedro P. Yermenos Forastieri

El tema de la corrupción administrativa, que por tradición no figuraba en las encuestas como elemento de preocupación para los dominicanos, ha logrado, al fin, ponerse en el centro del debate, aun sea, por infortunio, bajo las condicionantes que impone un proceso electoral. Pero no importa, el caso es que la terrible problemática ha llamado la atención, quizás por extrema, de unos electores que no terminan de comprender la relación indisoluble que tiene con las precariedades que, como nación, nos agobian.

Toda la información que ha sido suplida a la población a partir de los intrépidos programas de Nuria Piera, puso de manifiesto la posibilidad de que estemos ante hechos ilícitos de tales proporciones que resultarían capaces de estremecer voluntades adormecidas y conducirlas a censurar con votos a sus propiciadores. Esa circunstancia, como es lógico suponer, hizo caer en pánico al PLD, consciente de la repercusión electoral que podría significarle en su aspiración de continuar presidiendo el gobierno dominicano. 

Ante esa realidad inesperada, el PLD sabía que debía reaccionar a tiempo antes de que fuera tarde y el daño se tornara irreversible. Bajo la premisa de que “la mejor defensa es el ataque”, ha recurrido a dos armas de cuya eficacia desde el punto de vista político no hemos podido tener constancia, pero desde la óptica del derecho y sus procedimientos, las tácticas no han podido quedar peor evidenciadas.

Lo primero fue convocar a la prensa, sin permitir ninguna pregunta a los periodistas, y en presencia de autoridades dominicanas y haitianas dar a conocer una grabación telefónica que todavía no se sabe a ciencia cierta si fue obtenida de forma legal o ilegal, con la cual se develaba un supuesto complot contra el gobierno de Haití.

Lo segundo fue la presentación de otra conversación telefónica, esta vez de parte de diputados perredeístas por cuya fidelidad partidaria no se puede apostar un solo peso, que “probaba” un atentado contra la vida del presidente del PRD.

Podría parecer que no existe vinculación entre los dos hechos, pero eso sería una falsa conclusión. Detrás de todo se escuda la pretensión de la campaña oficialista de colocar densas cortinas de humo en el intento de sacar del debate el tema de la corrupción y al mismo tiempo reafirmar la distancia que separa la presidencia de PRD de su candidatura. Eso será difícil. El entramado revelado tiene repercusiones internacionales y ha traspasado las fronteras nacionales.

Santo Domingo, R.D., sabado, 21 de abril de 2012.

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