PANCARTA
Raúl Pérez Peña (Bacho)
“La mula o mulo es un animal híbrido estéril que resulta
del cruce entre una yegua (Equus ferus caballus) y un burro o asno (Equus
africanus asinus). Comparte algunas características con los burdéganos
(resultantes del cruce entre un caballo y una burra o asna), pero difiere en
otras debido a ciertos genes, que varían su efecto en función de si se reciben
de la madre o del padre”. Wikipedia.
La definición introductoria orienta a cualquier
“pueblita”, niño, niña, adolescente o de la tercera edad, que visite un
escenario rural y vea una yegua que parió un mulo.
El desconocimiento del fenómeno provoca interrogantes,
que son aclaradas con la información de que es frecuente el nacimiento de un
mulo fruto del cruce entre yegua y burro.
Los cruces se producen también en los escenarios
políticos de un país.
En Paraguay, la derecha política forzó el cruce con el
Ejecutivo de un congreso despótico que impuso la renuncia del presidente
Constitucional Fernando Lugo.
El acontecimiento tipifica como golpe de Estado, aunque
manipulen la calificación.
El anómalo engendro es un gobierno de facto prohijado por
una dictadura “judicial y parlamentaria”, afirmó la Alianza Bolivariana para
los Pueblos de América (ALBA). Quien haya vivido los procesos políticos
electorales en República Dominicana sabe interpretar los resultados o partos de
extrañas criaturas o fórmulas gubernamentales, procreadas por poderes fácticos
aunque intervenga el Congreso.
Fernando Lugo.
Existe tanta experiencia acumulada durante décadas de
momentos dramáticos, que se puede publicar un grueso volumen editorial
titulado, por ejemplo, “zancadillas, malas artes bicamerales y otras travesuras
en República Dominicana”.
El ALBA dice que la situación que vive Paraguay “se
entrelaza con recientes acontecimientos de remilitarización y violación de los
derechos democráticos de los pueblos a lo largo del continente.
“Se debe proclamar colectivamente que esa afirmación del
ALBA aplica en el presente histórico dominicano. Existen copiosos documentos
demostrativos.
La opinión pública sabe que al protagonismo militar en el
oficialismo se suma la violación de derechos democráticos, denunciada
recurrentemente por la ciudadanía ante medios de comunicación.
Para agravar un panorama que el ALBA puede comprobar,
ahora se recrudece la acción ilegítima de “poderes públicos” pautada por
libretos politiqueros.
Si ciertos “poderes públicos” continúan al servicio de
intenciones aberrantes, aquí veremos miles de yeguas que paren mulos.
Es cuanto a magistrados.
Santo Domingo, R.D., martes, 26 de junio de 2012.


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