Félix Santana García
Cada semana los medios de comunicación traen a la opinión pública informaciones relativas a los desequilibrios financieros del sector público, no obstante conocerse las normas, herramientas, reglas y observaciones que expertos en el área les recuerdan a las autoridades gubernamentales para su corrección.
Lo anterior da lugar a que personas incautas, incultas, inocentes, desinformadas o imberbes en la materia, pregunten, ¿por qué se escribe y aconseja sobre el mismo tópico de forma recurrente sino se hace el mínimo esfuerzo en trabajar para que el país tenga sus finanzas saneadas como aconsejan las herramientas financieras?
De primera intención se piensa que no se aplican las correcciones correspondientes para molestar o ignorar a quienes las denuncian, las que de ser ejecutadas rigurosamente garantizaría la sana administración de las finanzas públicas.
O se pensaría, que no se pone atención a las correcciones a las desviaciones negativas de las finanzas porque las personas a producir los cambios para implementar los correctivos que pongan coto al mal manejo de los recursos financieros, no les importa el destino de la nación.
Son muchas las conjeturas que las personas con criterios serios y maduros se hacen, sin que por asomo se obtengan las respuestas esperadas para superar los recurrentes excesos en la administración de las finanzas.
Llama mucho la atención que no se ajuste el déficit fiscal, que originalmente se estimó en unos RD$22,000 millones y que a final de año terminará en RD$93,000 millones, equivalente a un 3.9% del PIB, por el lado del control, disminución y optimización del gasto.
Pero no, se toma la vía más expedita para cubrir el indicado déficit a través del endeudamiento el cual se estima aumentará en unos US$4,200 millones incluyendo: bonos, préstamos, factoring, recapitalización del Banco Central, pago a generadores de electricidad, deuda Refinería Dominicana de Petróleo, entre otros, colocando la deuda pública consolidada en el astronómico importe de más de US$26.000 millones.
Lo preocupante de todo ello es que no se vislumbra en el mediano plazo acuerdo con el FMI lo que no contribuiría con el control del derroche de los ingresos.
La codicia y las ambiciones desmedidas han conducido siempre por mal camino, el manejo de las finanzas públicas, donde siempre ha primado el interés personal sobre el interés general.
Es necesario que se implemente un buen programa de ética que aumente el valor e imagen del equipo de gobierno, estimule la confianza del pueblo en sus autoridades al ganar lealtad, compromiso, respeto y que contribuya a disminuir la dañina evasión fiscal.
Si es de voluntad gubernamental corregir tantos entuertos en la administración financiera del Estado, se requiere comenzar por armonizar los aspectos políticos y técnicos y, se privilegiar la ética en la administración del erario para que se logren las metas de crecimiento y desarrollo socio-económicas deseas, de lo contrario todo seguirá siendo bultos, coros, poses y puro teatro.
Santo Domingo, R.D., lunes, 23 de julio de 2012.


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