HAMLET HERMANN
Pocas personas pudieron imaginarse el 26 de julio de 1953
que ese día se estaba iniciando una nueva etapa de lucha por la definitiva
independencia de Cuba y del continente americano.
Otros pocos no podían entender cómo, de una derrota,
podría surgir la victoria que transformaría la sociedad cubana y establecería
nuevos patrones de lucha contra el imperial designio de Estados Unidos en
América Latina. Ese domingo, más de un centenar de jóvenes asaltó el cuartel
Moncada, en Santiago de Cuba, en acción negadora de la politiquería, que no se
atrevía a combatir la dictadura de Batista.
El cuartel Moncada simbolizaba la opresión, el coloniaje,
la maldad y la explotación que venía sufriendo el pueblo cubano desde los
tiempos coloniales. Primero, fue cuartel del Nuevo Presidio que sirvió para
humillar y asesinar a ciudadanos indefensos. Luego fue fortaleza que albergó la
infantería y la caballería española bajo el pomposo nombre de Reina Mercedes.
Muchos patriotas cubanos sufrieron prisión y muerte en sus mazmorras.
Fidel y otros revolucionarios celebrando toma del cuartel Moncada.
El asalto al cuartel Moncada en 1953 constituyó,
evidentemente, una derrota militar costosa. Allí perdieron la vida muchos de
los mejores jóvenes cubanos quienes constituían la vanguardia revolucionaria de
entonces. A pesar del fracaso, la difícil coyuntura nacional permitió que
avanzaran quienes mejor afincados tenían los pies sobre la tierra. Los vacilantes
y asustadizos flaquearon ante la aparente omnipotencia de la dictadura de
Fulgencio Batista. Pero los revolucionarios y los ciudadanos más conscientes
del momento histórico que vivían, crecieron ante las adversidades hasta
alcanzar nuevamente la estatura gigantesca de los caídos en aquel intento.
Representación gráfica de Fidel frente al Cuartel Moncada, de Santiago de Cuba, realizada al cumplirse el 55 aniversario de la acción heroica que llevo al Comandante a pronunciar su histórica frase: La historia me absolverá.
En este aniversario del asalto al cuartel Moncada, toca a
los dominicanos conmemorarlo con la puesta en circulación de la primera parte
de la autobiografía del comandante Fidel Castro Ruz. Ese es un libro
importante, no porque El Comandante sea un superhéroe o un súper villano, sino
porque está dotado de particularidades que lo han convertido en el hombre más
capaz para servir a las grandes necesidades sociales de su época. Este oriental
cubano, con la tozudez característica que le otorga su descendencia de gallego,
se ha convertido en símbolo de liberación, no sólo de Cuba sino de todos los
pueblos del Tercer Mundo. Esta condición no pueden negarla ni siquiera sus
peores enemigos, quienes han tratado de satanizar su imagen.
Escritora cubana Katiuska Blanco
Castiñeira .
A partir de mañana, estará con nosotros la intelectual
cubana Katiuska Blanco Castiñeira, quien tuvo, y tiene todavía, el privilegio
de servir de mecanismo conductor de las narraciones del líder revolucionario.
Ella nunca olvidará cuando Fidel, luego de superar los problemas de salud, le
dijo en 2009: “¿Por qué no preparas un cuestionario inquisitorio?”. Para la
joven periodista, aquella fue la señal de que Fidel “estaba dispuesto a develar
historias, perplejidades, juicios, aconteceres que habrían permanecido en
silencio en otro momento.”
Así lo hicieron. Lo esencial de cuanto ha vivido Katiuska
trabajando junto a Fidel lo conoceremos desde Santo Domingo y Santiago de los
Caballeros, directamente, de boca de esa intelectual para beneficio de todos
los que valoramos inmensamente los vínculos históricos de Cuba y República
Dominicana.
Santo Domingo, R.D., lunes, 23 de julio de 2012.



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