Eduardo Álvarez
Para inquietar y convencer a la gente, aparte de buenos padres o soportes materiales, debes tener algo interesante qué contar y mostrar. Regla invariable para agotar el proceso de la comunicación para el diseñar la imagen de una marca. No pinta quien quiere pintar sino quien puede.
El lenguaje de los signos, único y universal, permite homologar este proceso entre los diferentes públicos sin importar su idioma, origen, raza, edad, sexo o condición social.
Para Umberto Ecco, la semiótica explica los efectos de los signos a partir de las insinuaciones expresadas en ellos mismos. Dar sin recibir, acoger a los demás. Manos diestras logran vincular estos símbolos a los intereses de los diferentes públicos. La identificación y fidelidad hacia una marca, una empresa, institución o persona es la mayor obra alcanzada.
Aristóteles atendía la comunicación como “la búsqueda de todos los medios persuasivos al alcance, cuya meta principal es el logro de una respuesta determinada”.
Sólo si afectamos comportamientos hemos comunicado efectivamente. Excluye, desde luego, la simple tarea de informar que, aparentemente, no va más allá. Para los expertos, esta forma simple ha ido desapareciendo en la medida en que se entiende la información como una materia prima aprovechable para alcanzar el poder económico y político.
De ahí que prevalezca la información Instrumental, donde la comunicación sirve a un propósito ulterior. Por ejemplo, a prosa y la poesía son medios exquisitos para publicidad y la propaganda. La noticia es un recurso sutil para crear opiniones y acciones favorables a un propósito.
Aquello que para Aristocles es el orador, el discurso y el auditorio representa hoy en día al emisor, mensaje y receptor, expresado en el moderno lenguaje del mercadeo y la comunicación.
Aristocles (Plato) y Aristoteles.
No importa cómo le llamemos, la retórica da forma a lo que se dice. Da sustancia y revela el nivel de conocimiento e instrucción que se tiene sobre un tema.
La elocuencia explica la forma de exponer. Interviene más en ese aspecto de la comunicación o verbal, los gestos, la disposición percibida. Ejercicio que valida y valora el discurso para colocarlo en los niveles más altos.
[El tercer y último artículo de esta serie estará a destinado a la imagen, como producto final].
Santo Domingo, R.D., jueves, 23 de septiembre de 2010

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