Juan Taveras Hernandez
El periodismo no me llevó a la política; al revés: la política, sobre todo el marxismo, me llevó al periodismo en la década del 70. La mayoría de los estudiantes de periodismo con sensibilidad social leímos la obra de Camilo Taufic, “Periodismo y Lucha de Clases, la información como forma del poder político”, donde nos decía que “no existe la información por la información”, ni apoliticismo, neutralidad o independencia de parte de los periodistas o comunicadores en el ejercicio profesional; que los medios ejercen el papel que le asignan sus dueños; que no es otro, como decía Marx, que reproducir las ideas de las clases dominantes de cada época.. “Y eso –decía Taufic- es necesario recordarlo y tenerlo muy presente si se quiere utilizar los medios de masas para fines progresistas o revolucionarios”.
Las ideas progresistas, a veces revolucionarias, primaron durante años en los periodistas. Muchos arriesgaban sus vidas, incluso pagaron con ella.Orlando Martinez.
El país de entonces ya no es el mismo. El periodismo tampoco. Antes un periodista era un orgullo, ahora, en muchos casos, es una vergüenza. El nuevo periodismo es vulgar, insustancial, farandulero en el peor sentido, banal, intrascendente y pobre.
El nuevo periodismo no busca informar, educar ni predicar valores. Al contrario, corrompe, envilece y empobrece espiritualmente. Embrutece, extorsiona, chantajea, amenaza, busca prebendas, forma carteles para obtener riquezas.
El nuevo periodismo exige su trozo del pastel del Estado. No hay vergüenza ni escrúpulos. El gobierno de Leonel Fernández invierte 600 millones de pesos mensuales para incentivar el nuevo periodismo.
Los comentarios tienen colores y precios. Nada es gratis. Hasta las felicitaciones de cumpleaños y esquelas tienen tarifa.
El nuevo periodismo pide dinero y otras cosas de manera pública. Sin sonrojo.
Los mercenarios, mercenarios son. Por dinero matan mediáticamente hasta a sus madres. ¡Ay de aquel que no pague!
Lo peor es que los dueños de medios están conscientes. Muchos pagan salarios miserables para que todos estemos obligados a integrarnos a la poderosa corriente del nuevo periodismo. Que nadie se llame a engaño, el nuevo periodismo está cónsono con la sociedad de hoy día.
Santo Domingo, R.D., miercoles, 22 de septiembre de 2010.


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