Los resultados de la encuesta Gallup-Hoy con relación a la percepción de corrupción en los diferentes sectores e instituciones fundamentales, es un llamado de ¡Alerta Roja! del pueblo, que debe ser recibido con humildad y aprovecharlo para escudriñar acerca de cómo modificar actuaciones, y sobre todo recordar que en cualquier actividad, no basta ser serios, sino parecerlo.
Sin embargo, hasta la fecha son muy pocos los que se han referido al tema. Lo han dejado pasar por alto, haciendo como dice popularmente la gente, ni para allá voy a mirar.
Los que han opinado, no lo han hecho para referirse a la percepción de la gente de que todo está embarrado de corrupción, sino que han preferido resaltar aspectos que favorecen sus propósitos, tratando de desmeritar los resultados si éstos no les fueron benignos, destacando aspectos que a su parecer perjudica a los contrarios, pero lamentablemente sobre la corrupción, mucho silencio.
Sin pretender encontrar excusas para quienes han preferido ignorar esos datos reveladores que en cierto modo toca a quienes conforman las estructuras que sostienen el sistema, no es para menos, porque en realidad aún los que los fueron evaluados como menos corruptos, no pueden hacer galas de esos resultados, siendo significativo que las peores evaluaciones colocan a organismos del Estado y al sistema de partidos políticos más o menos en los mismos niveles.
Solo un 5.4% considera el sistema de partidos como no corrupto, el 5.6 a la justicia, y el 6.3% al Congreso, pero es importante destacar que en cuanto al sistema de partidos, la evaluación no hace referencia a si están en el gobierno o en la oposición, y aunque esa evaluación no se transfiere a los posibles candidatos, debe provocar una acción urgente de todos, porque los partidos son la base fundamental del sistema democrático.
El pueblo que participa activamente o como observador, de alguna forma se va a expresar a favor de uno o de otro partido, sea por los aspirantes en los procesos políticos internos o electoralmente en el 2012, pero si no se cambia esa percepción, el sistema de partidos estaría trillando un camino peligroso, sobre todo por las influencias endógenas y exógenas de los enemigos de la democracia que viven al acecho.
Aunque con suficientes razones la gente piense que hay corrupción administrativa como en otros sectores, no es cierto que la Justicia, los partidos, el Congreso y sectores de la sociedad civil analizados, estén salpicados por la corrupción a tal grado.
Conocemos en esos organismos y sectores a personas que mayoritariamente han mantenido conductas a todas luces correctas, sin embargo algo anda mal, porque en conjunto la gente no lo percibe así.
Las frutas de un almacén pueden estar sanas, pero basta que unas cuantas emitan olores de putrefacción para que todos los que pasen por ahí perciban que el almacén entero esta dañado. Ahí la importancia de la encuesta.
Aprovechémosla.
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