lunes, 19 de diciembre de 2011

José Antonio y el café


Eduardo Álvarez


Me llena de satisfacción –y no de asombro-, apreciar aún en José Antonio Martínez Rojas la vitalidad, franqueza y sencillez que encontré en él cuarenta años atrás.   El tiempo le ha quitado algunos pelos de la cabeza y agregado algo de barriga, pero no ha podido alterar las virtudes que le adornan como  un gran profesional, empresario y servidor de las mejores causas.

Nos conocimos a mediados de los setenta cuando él dirigía el Grupo de Acción Los Hidalgo [GALH] y yo,  novel periodista, plenamente identificado con las obras ejecutadas por esta organización comunitaria, me sumé a este esfuerzo. Se construyeron parques, clubes recreativos y deportivos, campos deportivos, calles y pequeños canales de riego con recursos de los habitantes de Mamey [Los Hidalgos], cafetero y cacaotero municipio de Puerto Plata.  José Antonio se crió, creció y sigue siendo un avanzado productor de café y cacao, a cuyos estudios y promoción se ha dedicado en cuerpo y alma.   

La magnitud de estos trabajos llegó a sensibilizar a la opinión nacional, al grado de recibir el reconocimiento público y respaldo del entonces presidente Balaguer y un elogioso comentario editorial del Listín, dirigido a la sazón por Rafael Herrera.  Convertido en una  suerte de vocero honorífico,  fui objeto de un memorable homenaje, recibiendo dos pergaminos, uno del GALH y otro del ayuntamiento de esa comunidad, que conservo  con orgullo.

José Antonio Martínez Rojas.

¿A qué se deben estos recuerdos, transcurridos tantos años? A decir verdad, no obedecen a ningún acontecimiento en particular. Tal ve ni vengan al caso. Me llegan a la memoria luego de leer un artículo antológico escrito por José Antonio, publicado el 9 de este mes en el periódico Hoy.

La franqueza, precisión y valentía con que expone el sombrío panorama de la producción cafetalera local es lo que me trae aquellos recuerdos casi fotográficos de este ciudadano ejemplar al frente de un grupo de hombres y mujeres trabajando, hombro a hombro, por una causa social que tuvo sus frutos. ¿Y qué puede uno agregar a estas ponderaciones bien autorizadas y completas? Copio algunos párrafos sueltos para tengamos una idea de lo que viene ocurriendo en nuestros campos en los cuatrienios del PLD:

“En primer lugar, no entendemos cómo el Poder Ejecutivo ha mantenido por más de dos lustros a la misma dirección anquilosada, con una empleomanía supernumeraria de alrededor de mil personas, que exhibe como un triunfo la pírrica exportación para el año cafetero 2010/2011 de 25 millones de dólares, por la salida abultada de 115.000 quintales, casi lo mismo que exportábamos en la década de 1930/40.


“Haciendo una comparación de cuando esta institución se denominaba Comisión del Café, que operó entre los años 1976 y 2000,  el promedio de producción de la década 1969/79 fue de 1,061.040  qqs.  y el de exportación fue de 708.098 sacos de 75 kgs. con un promedio en divisas de US$68,013,05.00.  En esa década, la cifra cúspide sucedió en la cosecha 1977/78 con una producción de 1, 334,000 quintales, que produjeron divisas  por US$163 millones.  La década 1979/89 tuvo un promedio de producción de 1,095.980 qqs. y el de exportación 710,410 sacos de 75 kgs. con un promedio de divisas de U$90,460.580.  La década 1989/99, justo antes de la creación del CODOCAFÉ fue la siguiente: Promedio de producción 930,850 qqs., volumen exportado: 513,700 sacos de 75 kgs. y las divisas ascendieron a: US$51,580,780.

 “La gestión desafortunada de los que dirigen CODACAFÉ, nos ha llevado a ser, de un país exportador, a un importador neto del café para el consumo nacional.  Es una vergüenza que debamos importar desde Vietnam, Haití y otros destinos, más de 200,000 qqs. para poder hacerle frente al consumo local.  Si el Gobierno no remenea la mata y recompone este atrofiado y burocrático organismo, en el próximo lustro anunciaremos el réquiem para el café”.

Leído este trabajo, segmentado aquí, tenemos que llegar a conclusiones tan crudas como desalentadoras, en torno a la crisis por la que atraviesa la producción agrícola dominicana.  Los gobiernos del PLD destruyeron la industria azucarera, socavaron la producción de café –como hemos podido comprobar-, amenaza con eliminar la producción lechera, abandona a los arroceros a su suerte, promueve la importación de granos y desincentiva la ganadería.  La situación no puede ser peor para el campo, con la esperanza de que el próximo año elijamos un gobernante que crea y rescate la producción agropecuaria. 

Santo Domingo, R.D., lunes, 19 de diciembre de 2011.

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