IGNACIO NOVA
“Ustedes son parte de las fuerzas más sanas y comprometidas con el ideal de una sociedad más justa, honesta y transparente”.
Acreditado por sus acciones como paladín anticorruptela, apuntalado por amplísimos sectores nacionales afectados positivamente por sus decisiones del 2003-2004, el Hipólito Mejía que abandonó el Coliseo Teo Cruz el pasado domingo no es el que desde ese escenario lanzó su candidatura presidencial hace once meses.
Apenas vino al ruedo, concitó olas crecientes de espaldarazos. Venían sin reflujo. Sobre el terreno abonado de simpatías por su candidatura. Ellas lo refrescaron con sus aguas. Nacieron de la consciencia de la justeza y probidad de sus acciones. Hegel estaría feliz por el proceso definitivo y rápido a través del que nuestro pueblo emergió de la peor enajenación a la autoconciencia.
No es para menos.
Ante los ojos de todos, las mentiras del PLD, usadas intensamente para descalificar al PRD y a Hipólito Mejía, empezaron a revelar sus impudencias. Ante lo desastroso que para empresarios, clases medias, productores y pueblo en general resultaron la política parasitaria del PLD y los niveles de indiferencia social de su gobierno, el pueblo empezó a salir del letargo; a ver, gracias al poderío del recurso lógico, que antes, del 2001 al 2002, vivíamos muchísimo mejor que ahora; que aún del 2003 al 2004 estábamos mucho mejor que ahora.
Los gobiernos del PLD se convirtieron en aspiradoras para los bolsillos de todos. Su forma de gobernar se convirtió en ineficiencia social. Y su política de endeudamiento intensivo se tradujo en crecientes impuestos. Inicialmente los cubrieron bajo mentiras, acusando a Hipólito Mejía del mal en el que medraron más que el PRD o cualquier otro grupo dominicano. Después, debieron presentarlo como lo que eran: tablazos fiscales. Luego los disfrazaron, arrasando con las conquistas fiscales logradas por las empresas. Más tarde, hicieron del servicio energético público un impuesto y del combustible, la forma más descarada de dejar sin dinero a empresas y a familias.
Empobreciendo a todos, hoy han administrado recursos superiores a los manejados por todos los gobiernos dominicanos anteriores, desde la fundación de la República. Como constituyen una metáfora de la muerte, sin embargo, ese dinero fue enterrado en los túneles del Metro, reservado para el beneficio exclusivo del reducidísimo grupito de afectos de las altas cumbres PLDístas.
Hipólito dibujó con certeza esa dramática situación. “Todos los indicadores relacionados con el funcionamiento del país y sus instituciones se han deteriorado en estos siete años de gobierno del PLD, a niveles tales que avergüenzan al más indiferente de los dominicanos”, nos dijo.
Es un desastre engendrado en la cama de la corruptela cruel y despiadada. Sobre ella se enrareció el clima económico nacional hasta llevar a la quiebra los campos, sembradíos, talleres y manufacturas. Dedicado exclusivamente a enriquecer a ese grupito, los dineros públicos les fueron restados a la Salud, la educación y la seguridad ciudadanaÖ, creando el más propicio caldo de cultivo que pueden anhelar la delincuencia y el colapso de nuestra sociedad.
Ante todos quedó claro que, sin el menor miramiento, sin que les importara, los del PLD y su gobierno estrangulan de una vez y para siempre la esperanza. Que danzan eufóricos en sus bacanales y orgías de corrupción administrativa financiada con el endeudamiento. Borrachos de poder, junto a sus aliados, para ellos y sus aliados los principios son menos que aquél mono con el que Dantón quiso denigrar la consciencia ética y republicana de Robespierre. George Buchner lo recuerda y señala como rasgo del desalmado y el político mendaz. De desalmados y mendaces es el perfil que la ciudadanía descubrió hoy en ese grupo de morados enriquecidos impudentemente.
“Conoceréis la verdad y la verdad os hará libres”, fue sentenciado. Con la verdad, el pueblo dominicano recuperó su libertad política. Vino a la independencia de su consciencia. Abandonó a su verdadero verdugo y viene a engrosar, entusiasta y numeroso, la candidatura de Hipólito Mejía. Allí donde las puertas les fueron cerradas o se lo quiso reducir o limitar, el pueblo encontró otras vías para llegar hasta Hipólito Mejía y traerle el voto enamorado de su simpatía. 700 mil entraron ya, a través de los Comité Afectivos del Sector Externo con Hipólito que de poderoso pasó a llamarse “Súper Poderoso Sector Externo”.Es el resultado del deseo mayoritario de aportar para recomponer los fundamentos de la República. La obra de un ejército entusiasta, que contagia. Un ejército que de setecientos mil camina hacia el millón y el 20 de mayo, sus próximas paradas; su meta estratégica: la victoria; su objetivo táctico: recomponer la República. Hasta ambas llegará. Porque va tras la efigie viviente de la decencia y la esperanza. De la idoneidad y el cambio. De la renovación nacida del esfuerzo y del trabajo. Hasta allá llegará el súper poderoso Sector Externo. La razón es simple: es una puerta sin mediaciones hacia Hipólito Mejía.
Santo Domingo, R.D., viernes, 16 de diciembre de 2011.


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