Venecia Joaquín
Una de las situaciones más dura a que pueden someter un ser humano es privarlo de su libertad. Hay quienes merecen ser aislados de la sociedad debido a su conducta inadecuada y poco ejemplar. Hay casos donde no se justifica. Por tanto es una tortura, una crueldad la que se comete y por la que deberían pagar los responsables. Se encargan de encerrar con múltiples barreras: lo alejan de seres queridos, espacio limitado para desenvolverse, asfixian el talento, atan las manos y el cerebro. La impotencia los agota. ¡Es horrible! Requiere de gran fe en Dios y fuertes principios, para que no dejarse empujar al abismo. La esperanza y los seres queridos, dan fuerza y llevan un poco de paz.
Estas reflexiones me surgen porque he estado pensando en el caso de Manuel Arturo Pellerano. Es un hombre laborioso, bueno, con una linda familia. Conozco de su esposa y del alma de esta familia. Son honestos, responsables, laboriosos, generosos, con gran fe en Dios. Tienden a refugiarse en el Todopoderoso en los momentos felices y en los de grandes pruebas. De ahí que ante la crisis que se le presento en el Banco que dirigía, Bancredito, se manejó con los principios morales, y espirituales que han regido su vida personal y profesional. Le dio el frente con firmeza, coraje. Lo primero fue responder adecuadamente a sus clientes y relacionados.
El sistema judicial no debe perder de vista sus valores éticos, su buena voluntad y disposición para atender las situaciones con responsabilidad. Se pusieron de manifiesto en la forma en como enfrento la crisis de esta institución. Es natural que se produjera pánico entre los acreedores, inversionistas y relacionados. También se comprende que la justicia actuara para que se esclareciera el caso. El señor Pellerano le facilito el trabajo. Se concentró en asumir los compromisos. Lo logro. Las informaciones hablan de que saldo todas las deudas. Llego a acuerdo de pagos con los acreedores de Bancredito y con el Banco Central. Por ese motivo procedieron a desistir de sus demandas.
El Fiscal admitió que su caso era de carácter civil, no penal. ¡Qué bueno! Si saldo las deudas y no hay reclamos ¿Por qué sigue en prisión? No se justifica. Tiene más de tres años en la cárcel y no hay señales de que le den su merecida libertad. Eso es mal ejemplo para los demás. Parecería que ser responsable y tener buen comportamiento no tiene validez. Lamento no saber de leyes, para entender la justicia dominicana. El sentido común me dice que no procede que siga encarcelado. Me huele a irregularidad e injusticia. Esa actitud del sistema judicial, deforma la población. Es como si se burlara de los que actúan bien. Mal mensaje. El señor Pellerano no tiene acusaciones. Cumplió con los acreedores y el Banco Central. Su comportamiento y las lecciones de responsabilidad que ha dado, son propios de una persona confiable, digna de que le den la libertad. Sabemos que es un hombre muy emprendedor. Esta experiencia laboral, le ayudara a hacer mejores aportes en el futuro.
Me resisto a pensar que el creador de TRICOM despierte temor, por el solo hecho de tener iniciativas y ser responsable. Ojala que la brisa suave y fresca de la navidad y, muy especialmente, el espíritu del niño Dios, penetren a los organismos judiciales que conocen de este caso y los muevan a llevar al señor Pellerano y a todos los que se encuentran en su situación, a que sean indultados en estas navidades. Es lo justo. Merecen volver al seno de su familia y de la sociedad.
Santo Domingo, R.D., viernes, 02 de diciembre de 2011.

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