Narciso Isa Conde
Privatización del patrimonio público y recursos naturales a favor de gran capital.
Monopolios y oligopolios controlando cada vez más la economía.
Partidocracia corrompida y emporios manejando a su antojo el sistema político y las instituciones del país.
Elites políticas y militares súper-enriquecidas a través de corrupción y narco-corrupción.
Bipartidismo dominado por crápulas políticas que fungen de conductoras del PLD, PRD y grupos satélites.
Sistema de privilegios para la alta burocracia y tecnocracia.
Tratados de “libre comercio” a favor de corporaciones extranjeras y mafias importadoras.
Impunidad de los delitos de estado y empresariales, y gansterización policial y militar.
Congreso, sistema judicial y electoral bajo control del actual presidente de la república y la cúpula peledeísta.
Constitución y leyes orgánicas diseñadas para reproducir una dominación elitista y perversa, y sobre ellas estructuras de poder en las que lo privado aplasta lo social.
La ciudadanía asumida como clientela, mientras la política pasa a ser negocio de unos pocos.
Más de la tercera parte de la juventud sin acceso al trabajo ni al estudio.
Más de dos millones de seres humanos sin cobertura de salud y seguridad social y gran parte del resto sometida a asistencias precarias y cobros abusivos.
Más de 700 mil familias privadas de viviendas mínimamente confortables.
Más de dos millones y medio sin acceso al agua potable y a protección sanitaria.
Uno de los peores sistemas educativos del continente
La mayoría de la población campesina sin acceso a la tierra, al crédito y a la asistencia técnica.
Criminalidad policial (torturas extorsiones, asesinatos cotidianos) y creciente inseguridad ciudadana), a consecuencia de un Estado Delincuente.
Autoritarismo y perpetuación en los cargos públicos y en las direcciones políticas.
Violencia sistémica contra la mujer y contra la población empobrecida.
En verdad, esto no tiene nada que ver con “un estado social democrático de derechos”; aunque la Constitución lo proclame y el poder ejecutivo le ponga ese rótulo al 2012.
Sufrimos un estado capitalista-dependiente, neoliberal, antidemocrático y de derecha, que empeorará en el 2012.
Pero Leonel es experto en invertir propagandísticamente la realidad, gustando hacerlo cuando presiente que el Estado que representa tendrá que negar más aun los derechos que proclama.
Porque es claro, que a más crisis capitalista y mayor resistencia popular, menos democracia, más represión y menos derechos sociales en el 2012.
Santo Domingo, R.D., sábado, 07 de enero de 2012.
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