sábado, 13 de agosto de 2011

Argelia y las pastorales


Al día//
JUAN JOSÉ AYUSO

(2/2)

“Me sorprendió que el Museo de la Resistencia generalice para atribuir

el valor y la posición de los dos obispos extranjeros a toda lajerarquía católica, y a la vez ignorar la gran responsabilidad quetuvo la Iglesia en elevar a Trujillo a los altares durante 30 años.

“Con Dios y Trujillo” no fue una simple metáfora. Fue la expresión dela política de Pius XII sellada con Trujillo en el Concordato de 1954que todavía tenemos y que tuvo ser paralelo con Hitler en Alemania y conFranco en España.

“¿Es que los dominicanos somos incapaces de ver la realidad, y continuamos manteniendo al pueblo dormido? ¿Es que somos tan cobardes?

El generalísimo Rafael L. Trujillo y el Papa Pio XII fotografiados en Ciudad del Vaticano en Junio de 1954, durante la firma del Concordato.

Con este Concordato se viola la libertad de conciencia, se reprime el pensamiento crítico, se sustituye con la religión la educación cívica y el pensamiento de Eugenio María de Hostos en las escuelas, y se sangra el erario nacional para  mantener una burocracia eclesiástica. El dinero gastado mensualmente manteniendo a la Iglesia no se conoce. El silencio reina, no solo con los casos de curas pederastas, pero con la imposición de una moral dogmática a todo el pueblo, independientemente de sus creencias y de los dictados de su conciencia.

“¿Acaso el mundo no se alegró de ver que las insurrecciones de los países del Medio Oriente son seculares? Nadie habló de Alá. Mientras tantos nosotros reivindicamos el pensamiento medieval y la permanencia de un estado confesional que se ha impuesto en la Constitución del 2010 para negar a las mujeres el derecho a sus cuerpos; condenar a niñas violadas a la muerte, forzándolas a mantener embarazos de alto riesgo y dar prioridad al feto sobre su vida; para negar derechos civiles debido a la orientación sexual, algo científicamente establecido como orientaciones naturales y diversas, independiente de la voluntad personal; y para negar una muerte digna y compasiva a personas con enfermedades terminales que tienen el derecho a terminar sus sufrimientos. Este es el código moral que nos distingue, como nación atrasada y represiva. Algo que está en nuestras manos cambiar y que es una vergüenza transmitir a las generaciones jóvenes”.

(No sobra anotar el respeto al estilo y ortografía de la señora Tejada Yangüela.

(La columna quiso reproducir el artículo completo del “blog” de la autora  pero fue imposible por la incompatibilidad con “Word”.

(Pero ese “blog” es http://argeliatejada.blogspot.com/).

Santo Domingo, R.D., sábado, 13 de agosto de 2011.

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