FEDERICO HENRÍQUEZ GRATEREAUX
El libro del Presidente Kennedy mereció el premio
Pulitzer en 1957, en la categoría de biografía.
Se ha dicho que el libro fue escrito por otra persona, un asistente de
Kennedy llamado Sorensen; lo cual fue desmentido por ambos. No podemos dilucidar esta acusación que echó
a rodar en unas declaraciones el columnista Drew Pearson. Lo importante es el tema de la valentía
política, ahora tan escasa entre los políticos
hispanoamericanos, tal vez en el mundo entero. Valor e integridad en los asuntos públicos
fueron los aspectos escogidos por Kennedy al biografiar esos ocho senadores.
Es frecuente en los Estados Unidos leer el
elogio de “la obstinación” de los Padres Fundadores de la nación. Jefferson, Hamilton, Madison, fueron hombres
de férrea voluntad, que buscaron tenazmente alcanzar objetivos valiosos para la
sociedad en la que les tocó actuar.
Coraje y obstinación pueden considerarse virtudes políticas y de carácter, utilísimas para el
progreso de los pueblos. En los líderes
de los partidos es, desde luego, esencial; también es importante que haya
coraje y obstinación en los dirigentes comunales o barriales.
Los
grandes “empujones sociales” de la historia los han realizado hombres con
coraje y obstinación. En momentos de
buen humor, algunos amigos de infancia han propuesto “un cambio de dirección”
en el coraje y la obstinación de los dominicanos. En lugar de porfiar, contra
viento y marea, por motivos de vanidad y soberbia, tomar el camino del
“empecinamiento ciudadano”. Que en lugar
de romper las barajas, permitan barajarlas; que en lugar de “cortar por lo
sano”, tengan el coraje de intentar curar lo enfermo.
Santo Domingo, R.D., lunes, 11 de junio de 2012.


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