LEANDRO GUZMÁN
Son muchas las acciones que han tomado los diferentes
gobiernos para resolver el llamado “problema eléctrico” de la República
Dominicana, como también es enorme el dinero gastado, pero hasta ahora los
resultados dejan mucho que desear.
El uso de la energía solar y eólica está en pañales,
mientras crecen los apagones y se multiplican los robos de energía en perjuicio
del Estado. La población aumenta y, como resultado, también sube la demanda de
energía, vital para el desarrollo del país. En consecuencia, urgen medidas
drásticas para buscar la forma de no depender tanto de un petróleo que no producimos, cuya utilización
es una verdadera sangría de divisas.
En razón de todo esto, consideramos acertada la decisión
del Senador Julio César Valentín para agilizar el conocimiento de un proyecto
de ley que obligaría a los propietarios de edificios públicos o privados de
nueva construcción o a ser remodelado, a
instalar sistemas de energía renovable para la iluminación de sus áreas comunes
y el uso de calentadores.
Este sería el inicio de un proceso legitimado para
economizar el uso de los hidrocarburos, que según expertos la extracción
relativamente económica del crudo podría apropiadamente durar unos 40 años, lo
que lo haría casi inalcanzable por su aumento de precio.
Hay que aprovechar ese período para sustituir la energía
derivada de los hidrocarburos, por fuentes alternativas como la energía solar y
eólica, aunque hay estudios para extraerla de las corrientes submarinas, que
operarían con turbinas en el mar, de grandes potencialidades.
No podemos
descartar la fuente tradicional de las hidroeléctricas, sobre todo en un país
como el nuestro donde tenemos grandes temporadas de lluvias y varias cadenas de
montañas de las que el agua escurre rápidamente, perdiéndose en el mar.
Esto significa que el programa de construcción de
represas en nuestras cuencas hidrográficas, sean de gran potencia o no, debe
mantenerse e incluso incrementarse. Son muchos los estudios de pequeñas presas
que están engavetados, sin que los responsables de ponerlos en ejecución lo
hayan hecho, olvidándose esas pequeñas y
medianas obras, que no solamente producirán energía sino que servirían para el
riego agrícola y para consumo humano.
Esperamos que los señores legisladores otorguen prioridad
al proyecto comentado, cuyo texto debería ser ampliado.
El gobierno debería de otorgar más incentivos, tanto para
la adquisición de los paneles solares, como para la explotación de la energía
eólica.

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