FEDERICO HENRÍQUEZ
GRATEREAUX
La historia de los judíos abarca más de 4,000 años. Podemos decir que es “una viejísima historia”
la que se narra en el Antiguo Testamento.
El pensamiento occidental está compuesto por tres “estratos culturales”:
la religión judeo-cristiana, la metafísica griega y la ciencia moderna. San Pablo, el difusor del cristianismo, era
un judío que conocía muy bien el Pentateuco y otros libros del viejo
testamento, entre ellos el de los Salmos.
El rey David es el autor de muchos célebres salmos. Su hijo Salomón fue
el constructor del Primer Templo de los judíos; su reinado duró hasta 925
AC. Quiere decir que David vivió unos
mil años antes de Cristo.
Por tanto, los salmos tienen más de tres mil años de
antigüedad. Algunos de los temas que
contienen son realidades humanas permanentes; especialmente en el ámbito de la
política. En el salmo siete, versículo
15, se dice: “miren al hombre preñado de malicia: concibe la desgracia y da a
luz el fracaso”. El salmo cinco,
versículo 10, afirma de ciertos hombres: “pues nada de sincero hay en su boca y
sólo crímenes hay en su interior. Para
halagar tienen buena lengua, mas su garganta se abre para tragar”. En el salmo diez, versículo 3, leemos: “El malvado se jacta de la avidez de
su alma, el aprovechador maldice y desprecia al señor”.
Las trampas que el hombre realizaba en tiempos de David y
de Salomón, las sigue haciendo ahora, en el siglo XXI, en la República Dominicana,
en México, Madrid o Nueva York. Se dice
que Salomón redactó el “Cantar de los cantares” cuando era joven; y que el
“Eclesiastés” es la obra de su madurez.
En el capítulo tres de este último texto, titulado: “El hombre, enfermo
de eternidad”, Salomón cuenta: “me puse a considerar la tarea que Dios impone a
los hombres para humillarlos. Todo lo
que él hace llega a su tiempo; pero ha puesto la eternidad en sus corazones, y
el hombre no encuentra el sentido de la obra divina…”.
Y concluye: “lo que es, ya existió”; lo que será ya
fue…”. Finalmente, agrega: “…en vez de derecho se encuentra injusticia; en la
sede de la justicia se sienta el malvado”.
Santo Domingo, R.D., martes, 24 de julio de 2012.


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